Zestoa, balneario de la belle epoque

Zestoa

Fuente: Scribacchina

Cuenta la leyenda que en 1760 unos perros del Marqués de San Millán, que padecían sarna, se metieron en unas pozas de agua caliente en Zestoa y tras aquello se curaron de la enfermedad. Cierta o no la historia, desde hace muchos años se le atribuyen múltiples cualidades curativas a las aguas de la localidad guipuzcoana.

La casa de baños primigenia, origen del actual balneario, se construyó en 1804. La aristocracia europea comenzó a sentirse atraída por Zestoa, por lo que en 1893 abrió el gran hotel, edificio emblemático del complejo, que posee un incofundible estilo belle epoque. La popularidad fue tal que llegó a tener su propia estación de tren.

Las aguas del balneario provienen del manantial de San Ignacio, y al parecer tiene efectos beneficiosos para el aparato locomotor, el digestivo o la piel. En la actualidad cuenta con una variedad de tratamientos de salud, estética y, por supuesto, relax y antiestrés. Para ello tiene unas instalaciones remodeladas, con hidrogims, piscinas, baños y salas respiratorias.

Si quieres más informacción accede a la web del balneario de Zestoa.

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