Los secretos de República Checa

Este país, cuya famosa capital Praga atrae a una gran multitud de turistas, esconde unos increíbles secretos en su interior que le sorprenderán, sus ciudades balnearios. Un concepto de balnearios que rompe con los esquemas establecidos, dejando de lado esos grandes hoteles de 5 estrellas o enormes spas. Para los checos la palabra SPA mantiene su significado original romano de Salutem Per Aquam (Salud a través del agua), haciendo alusión a las propiedades curativas de sus manantiales.

Muy cerca de la ciudad de Bohemia se encuentra una de las zonas de aguas medicinales más importantes de toda la República Checa, que abastecen a las villas, cuyos habitantes beben de sus aguas. Siendo incluso subvencionado por el gobierno gracias al movimiento de los servicios sanitarios, debido a que los médicos apoyan el uso de estos tratamientos para ayudar en caso de operaciones complicada o problemas de salud, en especial óseos y musculares. Motivos por los cuales se recomienda no solo bañarse en ellas, sino beber de las múltiples fuentes de las que brotan el agua de los millares de manantiales subterráneos.

Las ciudades más importantes de este sistema, conocido como el triangulo de los balnearios son Karlovy Vary, Františkovy Lázně y Mariánské Lázně.

Karlovy Vary

La ciudad más importante de las tres que forman el triángulo y la más conocida. En ella comenzó la explotación de las aguas checas como tratamiento medicinal. Una costumbre sigue vigente en la actualidad gracias a la multitud de fuentes que están repartidas por toda la ciudad.

Františkovy Lázně

Ciudad que fue calificada como paraíso en la tierra por Goethe, destaca por sus frías aguas y los preciosos edificios amarillos, aportan vitalidad a la ciudad. Pionera en los tratamientos, ya que en sus balnearios se llevó a cabo, por primera vez, la envoltura de turba. 

Mariánské Lázně

La más joven de las tres. Con aguas ricas en hierro, son usadas tanto para beber como para los baños en su manantiales. Ciudad escogida por Chopin y Goethe, entre otros, para intentar tratarse de los males con los que vivían.