Las aguas termales: Una gran fuente de salud

Para las antiguas civilizaciones las aguas termales eran un tratamiento médico en toda regla. En la antigua Roma y en Grecia el baño era un ritual muy importante que también servía para socializar. Fue así como surgieron los balnearios termales, que tenían un carácter simbólico y sagrado. Hoy los balnearios continúan siendo un punto de encuentro, un rincón para escapar del caos cotidiano y, por supuesto, un lugar para reequilibrar mente y cuerpo.

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Los diferentes tipos de aguas termales

Existen dos tipos de aguas termales, que se clasifican según su fuente de proveniencia: las magmáticas y las telúricas. Las aguas magmáticas surgen de los filones metálicos o eruptivos mientras que las telúricas pueden hacer irrupción en cualquier sitio.

Las aguas magmáticas tienen una temperatura más elevada, por lo general superan los 50º C, mientras que las aguas telúricas casi nunca lo hacen. Además, las aguas magmáticas contienen minerales como el arsénico, bromo, cobre, nitrógeno, boro y fósforo, mientras que las aguas telúricas tienen menos mineralización pero son más ricas en bicarbonatos, cloruros y sales de cal. No obstante, están ionizadas, poseen muchos iones negativos, que tienen propiedades relajantes.

Los beneficios para la salud de las aguas termales

El agua de las termas aumenta la temperatura corporal, con lo cual logra eliminar los gérmenes. También potencia la circulación sanguínea y la oxigenación, gracias a lo cual eliminamos las toxinas de nuestro organismo.

La oxigenación, en particular, revitaliza los tejidos y estimula nuestro metabolismo. De hecho, realizar baños frecuentes durante un periodo de al menos tres semanas contribuye a normalizar el funcionamiento del sistema nervioso vegetativo y regulariza la actividad de las glándulas endocrinas.

Por si fuera poco, las aguas termales también potencian el sistema inmunológico y generan una agradable sensación de bienestar y tranquilidad, lo cual se debe a que estimula la producción de endorfinas.

¿Para qué problemas de salud son recomendables las aguas termales? 

  • Aliviar los problemas reumáticos de carácter crónico
  • Estabilizar el funcionamiento del organismo cuando se sufre enfermedades como la diabetes y la obesidad
  • Calmar problemas gastrointestinales crónicos
  • Tratar las enfermedades respiratorias leves
  • Mejorar las enfermedades crónicas de la piel, como la dermatitis y la psoriasis, en especial si las aguas son ricas en azufre
  • Mejorar los problemas provocados por una mala circulación sanguínea
  • Eliminar los síntomas asociados con el estrés, la ansiedad y otros trastornos del estado de ánimo

Una alternativa cerca de casa

Si estás planificando una escapada de relax, deberías considerar un pequeño viaje a Andorra y a su famosa Caldea, uno de los centros termales más grandes de Europa que aprovecha las propiedades naturales del agua termal de la población de Escaldes para ofrecer una experiencia relajada al que la visita. Estas aguas en particular son ricas en sodio, sulfatos, calcio, potasio, silicio, magnesio y amonios.

El centro de aguas termales de Caldea, cuenta con piscinas y jacuzzis interiores y exteriores, tazas de hidromasaje, un divertido arroyo con corriente y baños indoromanos. También nos ofrece la posibilidad de disfrutar de masajes, tratamientos de wellness y una muy buena gastronomía típica de la zona.

En este centro encontrarás multitud de espacios acuáticos. Si vas en plena temporada de invierno, podrás disfrutar de un paseo por fuera del recinto dentro del agua caliente mientras te nieva encima, algo que difícilmente podrás olvidar.

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