El problema del termalismo low cost

Al igual que ocurre con los hoteles, los balnearios tienen, a lo largo del año, épocas de temporada alta y de temporada baja. Es durante esta última cuando tienen que tirar de imaginación para conseguir un mayor número de visitantes.

En este último año, este hecho, unido a la crisis económica que sufren España y Europa, los balnearios del Estado han decidido llevar a cabo lo que se conoce como termalismo social. Se financian a través de fondos de la Unión Europea y del Instituto de Mayores y Servicios Sociales (Imserso).

Para conseguir estas ayudas, los balnearios del Estado promocionan sus características, que no son otras que la mejora de la salud y el bienestar que proporcionan sus aguas a los visitantes, especialmente, a las personas mayores.

Balneario La Toja

Balneario La Toja

Pese al ahorro que suponen estos acuerdos para las personas de la tercera edad, las medidas no han sentado muy bien al resto de balnearios. Especialmente a los gallegos, que consideran un atropello la solución tomada por el Estado. Consideran que los grandes perjudicados son ellos ya que, además de no recibir fondos, cuentan con el inconveniente de que en este nuevo termalismo low cost los visitantes no tienen que pagar.

La medida puede ser catastrófica para los balnearios privados, especialmente en Galicia, de ahí que las mayores quejas vengan de esta Comunidad Autónoma. Una buena parte del turismo gallego se sustenta en la existencia de grandes balnearios como el de la Toja o el de Mondariz. Antiguos centros cuyas pérdidas son cada vez mayores por culpa de este termalismo low cost.

Desde las Asociaciones de Balnearios aseguran que respetan la ley de la oferta y la demanda y que, conociendo la situación económica, entienden que cada centro proponga las ofertas que le parezcan más rentables y atractivas para el turista. Sin embargo, consideran una estafa que se aprovechen estos balnearios del Estado de subvenciones para, además, ofrecer el servicio de gratuidad, algo que puede acabar con el resto de centros termales en bancarrota.

Diferencias entre balneario y spa

La mayoría de las veces, al hablar de nuestras vacaciones, hablamos indistintamente de haber ido a un spa o a un balneario. Solemos generalizar el concepto. Hoy vamos a mostrar las diferencias entre uno y otro.

El primer error es asegurar que se ha ido a un spa o un balneario para relajarse. Es cierto que en ambos existe una gran sensación de relajación, pero no los dos están creados para eso.  Un balneario es el centro al que debes acudir siempre y cuando quieras recibir tratamientos de parte de personal médico. Por tanto, no está hecho solo para descansar, sino para acabar con problemas musculares.

Y es que un balneario es un lugar que posee aguas mineromedicinales declaradas de utilidad pública. Sin embargo, y aquí tenemos otra de las diferencias, un spa utiliza agua del grifo mezclada con otros componentes. Su agua no dispone de ninguna característica especial como la de los balnearios.

balneario

Otra de las diferencias es la temperatura del agua. En las aguas termales el calor y el frío de las aguas es totalmente natural. En un spa, el agua es calentada artificialmente. De esta forma, es menos efectiva, y de ningún modo nos sirve para eliminar problemas musculares, ya que no es un calor natural.

La última de las diferencias, son los tratamientos. En un balneario son obligatorios una serie de tratamientos y contar con el personal adecuado para ello. Existen unas normas que deben tener y cumplir, sino, no pueden considerarse como tal. Mientras, un spa no está obligado a realizar ningún tratamiento. Se basta con los circuitos que propone y con sus aguas para que el visitante consiga relajarse, nunca con la obligación de tratarse.

spa

Estas son las principales diferencias entre un balneario y un spa. Ahora, una vez que sabemos cuándo debemos utilizar cada término, toca decirlo bien y presumir de haber ido a un balneario o un spa sin equivocarnos.

Haz de tu casa un balneario

A todos nos viene bien un fin de semana de relax en un balneario. Si bien es cierto que las circunstancias económicas o laborales no nos permiten en ocasiones disfrutar de ello. Pues bien, no todo es blanco o negro. También existe el gris. ¿Por qué no sentir en tu propia casa la sensación de estar en un balneario con tu pareja?

Lo primero que hay que hacer es crear un ambiente propicio para ello. Es necesario una buena iluminación, una mezcla de olores y la presencia de elementos románticos como pueden ser los pétalos de rosa. Todo, para crear una atmósfera de relajación.

Tras esto pasamos a los tratamientos. Puede que nuestra pareja no tenga las mejores manos para hacer un masaje, pero todo es probar. Es cierto que no puede llegar al nivel de un profesional. Pero todo se puede suplir con cariño, cuidado y un buen entorno. Rodea la cama de velas y flores. Si eres patoso, esto le hará olvidar tus manos de madera.

relajación

Después del masaje, pasamos a la aromaterapia. Mezcla aromas, relájate y pon una música que te de paz, a poco volumen, para que sientas la relajación del cuerpo y poder disfrutar de ello.

Por último, llega la hora de darse un baño. Con la bañera hasta arriba, es necesario tumbarse y estar unos diez minutos. Durante este tiempo, aplicamos una mascarilla para eliminar las arrugas de la piel. Es importante que el agua de la bañera esté caliente, el vapor nos hará eliminar los poros de la piel. Pasado el tiempo, vuelve a encender el agua, en este caso,  para que salga fría. Tocará sufrir, pero es importante el contraste para mejorar la circulación.

productos balneario

Tras el baño, es el momento de las cremas. No hay que secarse del todo puesto que el efecto no es el mismo. Hay que cubrir la piel de aceite con el cuerpo húmedo para que haga más efecto. Una vez secado, aplícate crema hidratante. Esto hará que tu piel rejuvenezca y que despidas de esta forma problemas como las varices u otra serie de enfermedades en la piel.

Una vez finalizado el proceso, vete de cena con tu pareja y descansa. Al día siguiente te sentirás más relajada y con la piel rejuvenecida. Y todo ello por mucho menos dinero, y más cariño, que en cualquier otro balneario.

Balnearios para embarazadas

Durante los nueve meses de embarazo los médicos aconsejan llevar una vida relajada, cuidarse y evitar el estrés. Se trata de un momento idóneo para visitar un balneario. Si bien, no todo vale. En el interior se está gestando un bebe y la mujer debe tomar una serie de precauciones para que el feto no se vea afectado.

Lo primero de todo, es asistir al médico antes de visitar el balneario para que este te examine y dé el visto bueno. Para ello, el especialista debe conocer también cual va a ser el tratamiento y donde se va a realizar, ya que puede haber determinados tipos de agua o algunos estilos de masaje que sean perjudiciales para la salud del bebe y para el de la embarazada, ya que su salud es más débil durante esos nueve meses.

Otra de las cosas que hay que tener en cuenta es el momento del embarazo en el que te encuentras. Es aconsejable visitar centros termales entre el tercer y el sexto mes de gestación. Las razones son claras. Durante los dos primeros meses el feto todavía se está formando; en los últimos, puede darse un parto prematuro y es complicado encontrar una postura ideal en la que estar relajada. Si bien es cierto que esto último puede no ser un problema, ya que el aumento de visita a balnearios de mujeres embarazadas está provocando que estos centros se adapte poniendo sillas especiales y colchonetas.

MASAJE EMBARAZADA

Lo más complicado una vez que asistes a estos lugares es conocer que tratamientos pueden ser perjudiciales. Entre ellos destaca el spa. Si los chorros salen con mucha fuerza pueden provocar un aborto, sobre todo si ocurre en las primeras ocho semanas. Peligrosa es también la sauna o el baño turco ya que el exceso de calor disminuye el flujo sanguíneo y provoca que al bebe le llegue menos oxígeno. Además, a la hora de recibir un masaje se debe aplicar sin apenas fuerza en la zona abdominal y en la lumbar.

Por tanto, los balnearios son una gran ayuda a que la mujer embarazada se relaje y disfrute del periodo de gestación, así como para la formación ideal del feto, pero deben tomarse ciertas precauciones para que la relajación no termine siendo perjudicial.